Un punto y dos reencuentros

Un punto y dos reencuentros

De un partido muy malo, no esperen una crónica demasiado inspirada. Hay que contar lo que sucedió en el empate en cero entre Unión y Chacarita, y a decir verdad, lo que sucedió fue bastante poco.

Fue un partido que sólo estaría sirviendo para la estadística; y lo único para destacar se dio entre los minutos 12 y 16 del segundo tiempo. Por primera vez, uno de nuestros dos titanes en la defensa tiene que abandonar el partido por lesión. Si señores. Yeimar Pastor Gómez Andrade es humano y también se lesiona. Acto seguido se dio uno de los reencuentros más esperados por los tatengues: el de Emanuel Britez con su público.

El segundo reencuentro aconteció apenas 4 minutos después, cuando el mismísimo Britez se reencontró con la tarjeta amarilla tras una falta cometida a un veloz Gagliardi (soy irónico, se entiende?). Acto seguido, me resulta casi obligatorio recordar cómo funcionaba nuestra defensa hace apenas 10 partidos atrás, en donde todas las jugadas con desbordes terminaban con nuestros defensores mirándoles los números a los delanteros rivales.

Después, durante el resto Chacarita tuvo algunas oportunidades ocasionadas en malos despejes de Unión, y que se resolvieron con remates desde lejos y sin causar demasiado peligro.

Por parte de los dirigidos por Madelón, faltó el toque final en un par de jugadas del primer tiempo, y con el pase de los minutos fuimos cayendo en los centros que se cansó de descolgar el buen y experimentado arquero funebrero, Pedro Fernández.

Lo mejorcito del tate fue otra vez el desempeño de Jonathan Bottinelli, que se destacó de los demás apenas por un error de cálculo de Yeimar en una jugada que terminó atajando Matías Castro en el primer palo, y por la mencionada falta de Brítez que terminó en amarilla.

Lucas Gamba y Franco Soldano no tuvieron espacios para encontrarse con claridad, y Franco Fragapane por ahora es más lo que ilusiona que lo que termina demostrando.

En fin. Un partido muy malo que nos deja con el sabor amargo de no haber obtenido los tres puntos, pero que nos mantiene aun en el pelotón de los de arriba y manteniendo el arco sin recibir goles. Parece poco pero para Unión, no lo es.

Unión debe intentar sumar en donde pueda, y los rivales que lo buscan más, sin dudas facilitan el trabajo de nuestro equipo en ataque para lograr convertir. Los equipos mezquinos como Chacarita, se cierran y ceden mucho terreno e iniciativa a Unión en Santa Fe, y el tatengue tiene un buen rendimiento en el torneo por el funcionamiento colectivo más que por individualidades descollantes. Al cortar los circuitos entre el mediocampo y los delanteros, las chances nuestras disminuyen notablemente.

Lo que viene es una seguidilla innecesaria de partidos, con River en el Monumental el miércoles, y el sábado a la tarde con Patronato en Paraná.
Ambos necesitan salir a ganar, por jugar ante su gente y para terminar el año de la mejor manera posible. Esa quizá sea la ventana que ilusione a los tatengues, en la posibilidad de sumar de a tres en ambos partidos.

Igual, a tomarlo con calma. El torneo es muy largo y faltan disputarse apenas un 66% de las fechas para su culminación.

Disfrutemos de estos momentos de gloria y alegría deportiva, y pensemos que en este mismo momento hay otros 25 equipos de primera que quisieran estar en donde hoy está Unión.

Fuente: 
Sergio Lescano - Filial "29 de Julio"