21 días

21 días

No puedo dejar de sentirme culpable, aunque decir “culpable” suena un tanto exagerado para la ocasión.

Algunos sostienen que si uno desea algo con mucha fuerza, el deseo se cumple. Quizá por eso, como fuimos miles los que desde hace tiempo estábamos deseando que juegue Unión, el deseo se multiplicó de tal forma que nos van a hacer jugar tres partidos en seis días.

Lo cierto es que el sábado 28 de octubre jugamos nuestro último partido en el 15 de Abril. Fue contra Godoy Cruz en una calurosa siesta santafesina. Después jugamos en Liniers, el lunes 6 de noviembre, y le ganamos a Vélez en el cierre de la fecha 8, esa inolvidable jornada con goles de Franco Soldano y Lucas Gamba.

En nuestro mejor momento, volvió el parate en el fútbol y la espera se hizo larga. Demasiado extensa.

Cuando el tate salga a la cancha el domingo para enfrentar a Chacarita, se habrán cumplido nada menos que 21 días de su última presentación ante su gente.

Fueron 21 días de disfrutar en el laburo, en la calle, con los amigos y familiares, incluso con los que no son tatengues y que no pueden creer que todos los medios nacionales hablen del equipo de Madelón.

21 días que en el medio tuvieron el triunfo con baile incluido ante los fortineros, y que nos las arreglamos para ver en la casa del amigo que compró el pack de los partidos, en el bar con amigos, mediante conexiones a internet de dudosa legalidad, o volviendo al viejo ritual de la radio pegada a la oreja.

Pero no es lo mismo. No es lo mismo escuchar una canción por la radio que ir al recital. Del mismo modo que no es lo mismo celebrar un cumpleaños por mensajes, que ir a la fiesta.

No es lo mismo.

Claro que no. Porque a toda esta alegría contenida, hay que sacarla de medio del pecho y dejarla volar, libre. Que se mezcle con la de los otros miles que sienten lo mismo que vos. Cantar y bailar en ese ritual inexplicable y necesario para todos nosotros. Abrazarte con desconocidos como si fueran hermanos, en un festejo de gol del tate, y mirar al cielo, agradecer por poder estar ahí, viéndolo con tus propios ojos y sintiéndote realmente vivo y feliz.

Es necesario concentrar toda esa energía en un preciso tiempo y lugar. Será este domingo en la avenida.

Pasaron 21 días, querido tate. Y como siempre, ahí vamos a estar.

 

Fuente: 
Sergio Lescano - Filial "29 de Julio"