Un punto de partida

Un punto de partida

Con el diario del lunes, todo puede parecer más fácil, pero no lo es. ¿Se jugó un gran partido? ¿El punto valió la pena? ¿Lo pudimos haber ganado si el árbitro no hubiera sido un bombero? No hay tantas respuestas.

Que todo el primer tiempo Unión fue superior, desde acá pareció estar más atado a la experiencia de Diego Villar.

Por comparar, en esos primeros 45 minutos Unión pareció más prolijo aunque impreciso, firme y sin miedos. Los otros tuvieron las suyas que no las supieron aprovechar; el que buscó fue el Tate y eso es innegable.  

A los 26, Zárate ejecutó un tiro libre con dignidad y Sánchez le ganó a todos de cabeza aunque desde la televisión buscaron restarle mérito y se lo daban al muchacho flaco, el defensor de ellos. En sus tribunas hubo silencio, en el campo de juego nerviosismo y apuro de parte del local.

En el segundo tiempo ellos metieron dos cambios y de entrada a Unión se le empezó a complicar con numerosas faltas cerca del área, codazos a la nariz no cobrados a nuestro favor y un Unión que le costó salir de atrás. A los 16 vino el empate tras un penal que no existió. Desde ahí en más ellos buscaron el segundo que nunca encontraron.

A los 31 Gamba asistió a Vadalá que solo alcanzó a romperle la media al arquero rival; a los 37 el delantero de ellos cabeceó solo y la tiró afuera; y en los últimos 10 segundo les quedó una picando en el medio del área, pero se le frunció al mediocampista que la sacó del estadio.  

Así las cosas. No se ganó ni se jugó un partidazo, pero a como veníamos jugando, el de este fin de semana puede ser un punto de partida.

 

PD 1: En la televisión dijeron que ellos pasaron de 13.000 socios a 25.000 en el último mes. A eso le llamamos Hinchas de los resultados.

PD 2: Los tirapiedras de siempre rompieron el colectivo que llevaba a nuestros jugadores.

PD 3: En el profesionalismo Unión y Colón se enfrentaron 107 veces. Unión ganó 37 partidos, perdió 32 y empatamos 38. Hijos nuestros.