Un desahogo necesario

Un desahogo necesario

Fue un desahogo, después de tanto, y volvimos a respirar. Además, la victoria tuvo ese sabor tan particular, el de los colores del rival. No fue un partido extraordinario, fue un partido necesario con un 2 a 1 que terminó con esa seguidilla de oscuras adversidades. Nelson Acevedo hizo uno de los goles de su vida y Rodrigo Erramuspe justificó el sueldo; a Nereo le pegó en la espalda después de dar contra el travesaño, para un empate transitorio.

Desde el inició Unión marcó en la cancha su propio surco y el 1 a 0 ayudó a terminar con la sequía. La Lepra quiso, buscó, casi encuentra, pero no alcanzó en ese primer tiempo. Pablo Marini se fue expulsado y dirigió al equipo desde la platea, Unión se hizo más fuerte con buenas actuaciones. Cada uno en momentos diferentes, pero Villar, Magallán, Gamba, Vadalá y Soldano jugaron a la pelota como si ya no les pesara tanto la historia reciente. Una patada de Prediger a Gamba, terminó con la expulsión del (¿ex?)pescado.

En el segundo tiempo, Newell's salió renovado y casi lo empata enseguida. Los rosarinos se acercaron y lograron a los 15 minutos ese gol de puro azar. Pero el golpe fue para despertar a un Unión que ya no iba a dejar que se le escape otro partido. Vinieron los cambios, el Tate creció y de tanto buscarla a los 42 llegó el segundo de cabeza, para dar lugar a la victoria.

Pero el fin de semana no podría terminar de mejor manera. En la edición de Diario UNO de hoy, un informe del periodista Sebastián Gálligo habla de la realidad del fútbol en Paraná. Sobre la mesa, pone los números reales y concretos, la estadística, el lugar exacto donde se terminan las mentiras. Dice con certezas que el Tatengue, en la capital de la provincia de Entre Ríos cuenta con 210 socios. Los otros, los hijos nuestros, la minoría, apenas suma unos 150.