Sin hacer goles y con árbitros bomberos, es muy difícil

Sin hacer goles y con árbitros bomberos, es muy difícil

Unión estuvo a la altura de las circunstancias, pero no la pudo aprovechar. River no jugó un gran partido y su efectividad marcó la diferencia. El Millonario metió el primero de cabeza gracias al mal marcado Sebastián Driussi. Fue a los 5 minutos del primer tiempo. Minutos después, Franco Soldano, de gran participación y a centímetros del área chica, la mandó afuera.

El Tatengue logró, sobre todo en los primeros 45 minutos, ser preciso en el quite de la pelota, ganó los rebotes y dejó mal parados a los mediocampistas de River; luego le faltó la precisión necesaria en los últimos pases.   

El segundo tiempo fue parecido al primero, con un Unión dispuesto a jugarse todo, pero con llegadas poco claras y falto de definición. Pudo haber sido una de Lucas Gamba que no fue gol gracias a la clara infracción del arquero Millonario. El árbitro Federico Beligoy –según fuentes de dudosa procedencia, más cerca de formar parte del cuartel del bombero Vallejo, que de dirigir en el fútbol argentino–, ni siquiera cobró falta. No es excusa, pero una y otra vez, las dudosas e inciertas, las pequeñas y continuas, favorecieron toda la noche a la misma escuadra.  

De cabeza y solo, Joaquín Arzura a los 28 del complemento, metió el segundo y liquidó el partido más allá de algunos intentos aislados del Tatengue. A los 47 llegó el tercero. A River le costó elaborar juego y no solo por sus deficiencias, sino por la capacidad de un Unión que se plantó; un Unión que después, en tres cuartos de cancha no supo ni pudo resolver. 

Miles de hinchas llegaron a Mar del Plata, se hicieron notar y alentaron todo el partido. Ema Brítez se fue expulsado sobre el final y así se terminó la ilusión de seguir en la Copa Argentina.

Como sea, habrá que barajar y a dar de nuevo. Las buenas, se canta, ya van a venir.

 

Pablo Felizia / Filial 29 de Julio - Paraná - Entre Ríos