Paren la pelota

Paren la pelota

Momento difícil este que no toca. Comparado con otros, como por ejemplo aquel rosario de derrotas consecutivas, la actualidad del Tatengue tiene otro condimento: por primera vez en muchos años, estuvimos cerca de llegar a algo grande y lo sabíamos. Tuvimos un jugador que si le quedaba cerca la mandaba a guardar, era delantero, pero el club no pudo, no supo o no quiso retenerlo; tuvimos otro que hacía un gol con cada tiro libre, con un promedio superior a la media nacional, su destino fue similar al anterior; también hubo un mediocampista que era capaz de robarle la pelota al rival sin hacerle falta y se las daba a un compañero limpia y prolija, también se fue. Nos ilusionamos porque durante un tiempo jugaron los tres juntos y con un equipo que funcionaba, que tocaba la pelota, que jugaba por abajo, que llegaba al gol porque era natural que así lo hiciese.

Pero esa no es la realidad de hoy. Más de uno nos ilusionamos después del empate en el clásico. Es que fue un partido en donde lo más probable era que nos ganaran por goleada, pero a veces nos olvidamos de que son hijos nuestros; ahora ellos ya se callaron, no hablan más de fútbol ni van a ser los campeones del mundo. De hecho y a pesar de que al clásico lo tuvieron para ganar, se quedaron con el culo entre las patas y que no sorprenda si en sus próximos partidos se empiezan a escuchar silbidos y faltas de aliento, o que ahora disminuya su tasa societaria.

Así llegamos al partido contra Arsenal, con la ilusión renovada y hasta este técnico foráneo parecía haber encontrado un rumbo, un esquema, lo que sea. Pero no. La derrota contra el último nos puso de nuevo de cara a la realidad: si no ganamos pelearemos el descenso más temprano que tarde. Quedamos en el puesto 19 con 29 puntos. Para estar dentro de los 10 primeros necesitamos hoy tener 40, la cantidad de Rosario Central. 

Por más que uno repita el video, y tengamos material de sobra para criticar a los árbitros, el gol de Arsenal llegó por errores nuestros. Es fácil ahora, con el resultado en la mano, decir que jugamos muy mal, pero en el transcurso del partido más de una vez hubo sensaciones encontradas a pesar de que cada vez que llegamos al área rival se nos nubló el objetivo. Sí, no es un momento fácil, pero es ahora cuando se necesita que alguien pare la pelota y levante la cabeza.

Mientras, nosotros seguiremos alentando. Como lo hicimos siempre. Y de paso, gracias Temperley.