Para un Tatengue no hay nada mejor que otro Tatengue

Para un Tatengue no hay nada mejor que otro Tatengue

“Hubieran empezado a comer igual, si les avisé que iba a llegar más tarde”, dijo José Luis El Loco Marzo cuando entró al quincho del Hotel con su señora y su hija. Hubo aplausos de recibimiento. Enseguida todos se acomodaron y apuraron la empanda; ya se sentía el olor a la parrillada.

El miércoles, El Loco trabajó hasta tarde en un camión de repartos que lo llevó hasta la zona de Hernandarias. Contó que la tormenta de entonces lo agarró de camino y retrasó el regreso a la capital entrerriana. Esa noche, la Filial 29 de julio de Paraná despidió el año. Además del asado, el liso a granel y un postre inolvidable, hubo mucho de eso que la hinchada de Unión tiene: aliento constante.  “El Loco debería trabajar en el Club, hay tantas cosas que podría hacer”, dijo alguno por ahí con la ensaladera en el tenedor, el resto asintió convencido. Lo cierto es que a lo largo de la noche se charló de todo, hasta de política, pero con moderación, para mantener la unidad rojiblanca. 

Fueron las gestiones cibernéticas de Omar García, las que pusieron a la página de la Filial otra vez on line; se había caído y el hecho demoró la publicación de esta crónica y la del partidazo que le hicimos a San Lorenzo (más Laverni). Por supuesto que el problema está solucionado y aquí, un repaso de los dos acontecimientos juntos.

Fue cuando promediaba la cena del miércoles que hizo su ingreso el Doctor Mochi, de traje y con una flauta pequeña de género dudoso, saludó y se sentó en una cabecera; 10 minutos después contó que en el partido contra Central hicieron entrar cerveza a la cancha. “La Pujato parecía Irlanda”, dijo y ante el festejo por la ocurrencia, agarró el instrumento y comenzó tocar Muriendo de Plena de Rubén Rada, ritmo que los Tatengues presentes interpretaron de inmediato con esa letra tan características que dice: “Y mira al Tatengue/ mirá como está/ esto es una fiesta/ yo vengo a alentar”. ¡Qué distintos somos a los silbadores de barrio Centenario de Santa Fe!

El sábado, Unión perdió con San Lorenzo (más Laverni) y a eso, a esta altura, lo saben todos. Sin embargo debemos decir desde acá: de jugar siempre así, será más el júbilo que el desconsuelo

Martín Cauteruccio hizo el primero a los 29 minutos de tiro libre, tras dos errores de Unión: un full en la medialuna del área y una barrera ingenua que se abrió. Fue Nicolás Blandi, quien a los 7 del complemento cabeceó solo para poner 2 a 0 para San Lorenzo (más Laverni). Sin embargo, Franco Soldano volvió a mojar, fue a los 28. Más tarde llegó el tercero del Cuervo, otras vez en los pies de Cauteruccio. Por último Guido Vadalá rompió la mufa y metió el segundo para el Tate que no llegó a empatar porque Rolle la tiró apenas desviada cuatro segundos después de que finalizó el tiempo complementario. Hasta los comentaristas de la televisión, que mucho no nos quieren, reconocieron el partido de Unión y criticaron a Laverni por un penal no cobrado y un offside que a San Lorenzo no le hubieran pitado jamás. A Ema Brítez no lo echaron.

El equipo de Pumpido fue aguerrido y pícaro frente a un San Lorenzo que de todos modos ganó bien.

Pero el miércoles en la cena, en una mesa más alejada había una familia que miraba con cierta preocupación a ese grupo embanderado rojiblanco. Se les explicó. Fue el Profesor Borgetto el encargado por propia iniciativa, de acercarse y dar cuenta de lo grande que es Unión en todo el país. Se supo, más tarde, que entre esa gente había hinchas de Central. El hecho generó que El Loco Marzo se acordara de aquel gol que hizo desde mitad de cancha. “Te juro que escuché el ruido de la red cuando entró la pelota”, dijo y el resto hizo silencio en conmemoración a uno de los mejores tantos convertidos en la historia grande del Club Atlético Unión de Santa Fe. Esa noche, la del miércoles, también se habló de ascensos y de clásicos ganados.

Más tarde, el Doctor Mochi buscó su guitarra del auto y con ella interpretó varios de los temas recurrentes por la hinchada Tatengue. También estuvo presente el folclore y más de un tango que sonaron en la noche paranaense. Hubo fotos, la filial de Hasenkamp estuvo firme y todos terminaron saltando y cantando por un Unión que es grande por su gente, la misma que lo va a alentar cuando se enfrente a Racing en unos días con fecha a confirmar.

Contra San Lorenzo, el sábado, quizás faltó más fútbol y precisión frente al arco, pero el equipo jugó bien y tiene tiempo para que las clavijas se ajusten de cara al futuro. ¿Será Pumpido el técnico de la segunda etapa? Todo indica que sí, pero no hay certezas. Los socios esperan también refuerzos que sumen. 

Para cerrar y en lugar de dejar el video con los goles de fin de semana, quizás sea mejor dejar este otro. Si uno hace silencio, trata de correr al comentarista y presta mucha atención, se escucha a lo lejos el ruido de la red cuando entra la pelota. El hombre, cansado porque recién había vuelto de laburar, se calzó una pilcha y fue con su familia a la cena de la Filial; que el resto, la cuente como quiera. ¡Gracias, Loco!

 

Pablo Felizia Filial 29 de julio Club Atlético Unión de Santa Fe – Paraná/Entre Ríos